31/12/11

Epilogo



La ceniza del ultimo pucho que se estaba fumando el animista  le cayo en el pantalón de corderoy blanco que estaba usando. con el reverso de la mano se sacudió y  se levanto de la silla  a mirar por la ventana o algo. Ese año no estaba ni la astronauta, ni las brujas, ni Ese Silvante, ni la muda, ni el hombre de lata. Estarían en otro lado, haciendo otras cosas, a lo mejor reunidos de a pequeños grupos o una fiesta gigante, o a lo mejor no, a lo mejor también miraban por la ventana.
Había algo estúpido en tratar de parecer elegante mirando la ropa colgada en el patio de atrás, entre el pasto crecido y seco y la pared revocada con cal. ¿por que iba a descolgar la ropa? no había visitas. lo mejor que podía hacer es irse a dormir temprano. no había vecinos que pasaran una temporada de fin de año cerca, o a lo mejor lo mas cerca serian veinte kilometros.  las otras casas que estaban cerca apostadas sobre la calle de tierra estaban casi tan destartaladas como la que el animista estaba usurpando. Incluso había una que parecía haber sido pintada hace solo unos meses. Quizás un poco mas, un año. es difícil decir cuanto tiempo lleva el sol quemando el barniz y la lluvia hinchando la madera.
La casa ya no tenia gas. nunca habia tenido, usaban unas garrafas. se acordo que nunca hbia sabido como conectarlas, y si hubiese habido alguna, a lo mejor no se animaba a hacerlo. todavía habian algunos cubiertos en los cajones, pero no había dos vasos iguales. Como en las películas donde entran a lugares abandonados, las fotos en las paredes siempre se ven desenfocadas.
No iba a hacer ninguna clase de balance. hoy no había a quien contarle de la magia de sus aventuras. ni quería usar su ciencia para parecer que cada ves ascendía mas por el camino del conocimiento.
El animista tiene eso de ser pretencioso que a veces molesta. Se fue hasta la camioneta, esa que le compro a Ese Silvante, y se tiro en el cajón de atrás, mirando lo negro. cuando vio la estrella fugaz pensó que ella le hacia un guiño. se saco la camisa la envolvió como una almohada y se quedo dormido.

Y así lo encontró año nuevo.